Cómo convertir tu Drama en la pista en tu mayor fortaleza

Cómo convertir tu Drama en la pista en tu mayor fortaleza

Tiempo estimado de lectura: 7 min.

Cómo convertir tu Drama en la pista en tu mayor fortaleza

Existen días en que todo parece ir mal. Lo que marca la diferencia no es que ocurran, sino lo que haces con ellos.

Para quién: Deportistas y sus familias

Introducción para la madre y/o padre

Este artículo está pensado para que lo leas con tu hija.

No hace falta que sea una conversación seria ni que busques el momento adecuado. Puede ser después de un entrenamiento, en casa una tarde tranquila o simplemente enviárselo para que lo lea ella primero.

Lo que encontrarás a continuación es una reflexión sobre algo que probablemente reconocerás en tu hija: esa intensidad emocional que aparece en la pista y que a veces no sabe cómo gestionar. Leerlo juntas puede abrir una conversación diferente sobre lo que vive cuando compite.

Las patinadoras amamos el Drama

Cada vez que digo esto en una sesión de coaching, aparece una risa cómplice.

No importa la categoría, la edad ni la etapa deportiva. La gran mayoría asiente. A veces con un poco de vergüenza y otras con un «sí» rotundo.

El Drama forma parte de cómo muchas patinadoras viven y sienten este deporte No de todas de la misma manera, pero sí de una forma u otra. Difícilmente alguien que no siente las cosas con intensidad elegiría un deporte que integra la danza, la interpretación y la exigencia técnica de un atleta de alto rendimiento.

¿A qué llamamos Drama?

Desde mi experiencia, el Drama tiene que ver con la intensidad de los pensamientos y la exageración de las emociones: una combinación que convierte todo lo que ocurre, o casi todo, en algo más importante o serio de lo que realmente es.

Visto así, el Drama tiene mala reputación. Pero no siempre es un problema.

Cuando esa intensidad emocional apoya la expresión artística, el Drama es perfecto. Es lo que conecta con el público, lo que moviliza, lo que permite disfrutar de un deporte que exige tanto fuerza como sensibilidad. El Drama, bien dirigido, no limita el rendimiento. Lo potencia.

¿Cuándo el Drama se convierte en un obstáculo?

El problema aparece cuando ese caudal emocional no tiene dirección.

Sin consciencia sobre cómo opera internamente, el Drama puede dificultar el avance, nublar las decisiones y hacer que dudes de tus propias capacidades en el peor momento. Afecta la concentración, provoca que se dude de las propias capacidades, que el desempeño se evalúe de manera radical y que momentos importantes se arruinen simplemente porque no se sabe qué hacer con lo que se siente.

Esto ocurre especialmente en momentos de presión, en semanas de entrenamiento difíciles o justo antes de una competencia.

La diferencia entre controlar y gestionar

Cuando pregunto cómo manejar el Drama, la respuesta más frecuente es: «Controlando las emociones, ¿no?».

Y aunque tiene sentido, hay un problema: controlar las emociones en un deporte basado en la expresión artística va contra su propia esencia. Sin emociones, ¿hacia dónde va el artístico?

La propuesta no es controlar. Es gestionar.

Controlar supone dominio y limitación. Gestionar significa identificar lo que se siente y decidir cómo expresarlo con dirección y sentido. No se trata de apagar las emociones, sino de aprender a llevarlas hacia donde se quiere ir.

El primer paso: conocerte en la pista

Para gestionar el Drama, primero necesitas saber cómo eres cuando estás en la pista. No cómo crees que eres, sino cómo realmente piensas, sientes y actúas cuando algo no sale, cuando cometes un error o cuando la presión aparece.

Ese autoconocimiento no surge solo. Se entrena, igual que la técnica.

Y el primer paso es simplemente observar, sin juzgar:

  • ¿Cómo son tus pensamientos cuando algo no sale en el entrenamiento?
  • ¿Qué haces con lo que sientes cuando cometes un error?
  • ¿En qué momentos el Drama te impulsa y en cuáles te frena?

No hace falta tener respuestas inmediatas. Solo hace falta empezar a preguntarse.

Si este artículo ha sido de ayuda y quieres seguir creando conexión con tu hija, podemos conversarlo en una sesión 1:1 y te explico cómo lo puedes lograr.
La competencia cambia contigo

La competencia cambia contigo

Tiempo estimado de lectura: 7 min.

¿Alguna vez te has preguntado por qué en competencia no sale lo que en entrenamiento sí?

En el entrenamiento eres tú. En competencia, algo cambia. No es falta de talento ni de esfuerzo: es el significado que le das a competir.

Para quién: Deportistas y sus familias

Introducción para la madre y/o padre

Este artículo está pensado para que lo leas con tu hija.

No hace falta que sea una conversación formal ni que busques el momento perfecto. Puede ser en el coche camino al entrenamiento, en casa una tarde tranquila o simplemente enviárselo para que lo lea ella primero.

Lo que encontrarás a continuación es una reflexión sobre el significado que tu hija le da a la competencia y cómo eso influye directamente en cómo la vive. No hay respuestas correctas ni incorrectas. Solo preguntas que, si las exploráis juntas, pueden abrir una conversación que quizás ninguna de las dos ha tenido todavía.

¿Alguna vez te has preguntado por qué en competencia no sale lo que en entrenamiento sí?

Ningún patinador o patinadora entra a una competencia con la intención de hacerlo mal. Quienes deciden competir lo hacen con el deseo de dar lo mejor de sí: ejecutar una rutina limpia, disfrutar el momento y obtener buenos resultados.

Sin embargo, cuando algo no sale como esperabas, surgen dudas y frustración. Y cuando las cosas salen bien, aparece la alegría y el orgullo.

¿Qué pasa cuando los resultados no son los que esperabas?

Es natural que surjan preguntas como si eres o no suficientemente buena para esto; si sirves para competir, o qué fue exactamente lo que falló: los nervios, la desconcentración, la presión, etc. 

Esas preguntas crean un espacio de confusión difícil de gestionar, sobre todo cuando lo único que deseas después de una competencia es tranquilidad y apoyo.

📍

¿Quieres saber en qué áreas puedes apoyar mejor a tu hija ahora mismo?

Descarga gratis la Guía GPS — diagnóstico en 10 minutos.

Descargar gratis →

Reflexiona sobre tu relación con la competencia

Tal vez empezaste a entrenar siendo muy pequeña y con el tiempo, entrenadores y adultos a tu alrededor vieron que tenías habilidades para competir. Quizás al principio era algo divertido, sin expectativas, pero con los años empezaste a percibirlo de otra manera.

  • ¿Competir es algo que realmente deseas vivir, o es algo a lo que te enfrentas sin haberlo cuestionado?

  • ¿Compites porque todas tus compañeras lo hacen y no quieres quedar fuera?

  • ¿Competirías si no existieran las redes sociales?

No hay respuestas correctas ni incorrectas. Solo tuyas.

Construye tu propia definición de competencia

Lo que la competencia significa para ti influye en cómo la experimentas y en cómo gestionas los momentos de presión. Y esa percepción cambia con el tiempo: lo que pensabas sobre competir a los siete años no es lo mismo que a los quince o a los veinte.

Por eso tiene valor que definas tu propio concepto de competencia, uno que esté alineado con lo que realmente deseas conseguir. No el de tu entrenadora, ni el de tus compañeras, ni el de tus padres. El tuyo.

Si después de leer este artículo quieres ir más allá para acompañar a tu hija en esta etapa, podemos conversarlo en una sesión 1:1.
www.conscienciadeportiva.com
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad en la siguiente página: Política de privacidad